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martes, 20 de mayo de 2008

La persona: ser libre

Os dejo aquí la presentación que estoy utilizando estos días en clase. No sé si sabéis que se puede ver en pantalla completa llendo al programa en el que está colgada originariamente. Desde allí es fácil manipularla.

Que os resulte útil.


martes, 13 de mayo de 2008

Sobre la distinción entre "querer" y "amar"


Algunos de los comentarios hechos hasta el momento se orientan hacia la cuestión del amor, fruto de la consideración de qué sea la "fuerza de voluntad". Quisiera recopilar afirmaciones y aportar algo más:

1. La fuerza de voluntad no es "algo negativo": es un modo concreto de querer con la voluntad. La dificultad está en considerarla como el único modo de querer. ¿Cómo distinguirlos? Lo veremos.

2. Esto implica que ha diversos modos de querer. También se ha considerado este tema desde otra perspectiva: "tipos de amor". (¿Dónde ubicamos el "fechazo"? eso habrá que considerarlo)

3. Entiendo que toda reducción es negativa en este ámbito: el hecho de que haya distintos tipos de amor y de que estos sean "jerarquezables" -más o menos intensidad personal- no implica que deban desestimarse los inferiores. Sería como desestimar la visión para valorar la imaginación o la inteligencia: cada cosa en su sitio.

4. Por tanto, podemos llamar amor a muchas realidades humanas, aunque convendría poner "apellido" a esos amores: afecto, amistad, eros, caritas.... -así los denomina Lewis-.

5. Apareció después la cuestión de la reciprocidad. Y desde aquí hemos llegado a Dios mismo por un lado y a la cuestión del divorcio por otro.

Todo esto forma un coctel considerable.

Para poner algo más sobre la mesa, os traigo el texto que comencé a leer en clase. Es complejo en la redacción pero, a medida que avanzo, más certero me parece. Entiendo que si alguien ya ha dicho algo... habrá que tenerlo en cuenta. El autor es Jorge Mario Posada y se trata de un artículo publicado en Miscelanea Poliana nº 20 "Consideraciones en torno a lo distintivo entre el amar y el querer.."

"De entrada es viable distinguir el amar y el querer puesto que el querer “se dirige” a bienes, y el amar sólo a personas; de donde una persona solitaria puede querer bienes, pero no cabe amar en soledad, (...); según lo que, por lo demás, el amor es inseparable de la amistad, mientras que el querer puede llevarse a cabo sin ella.

Asimismo se distinguen el amar y el querer puesto que, incluso si en ambos se involucra la intelección, de distinto modo se “dirige”, al amar, una persona a otras, que, al querer, a los bienes, pues al amar da o acepta, mientras que al querer sobre todo intenta. Y ni el dar ni el aceptar son, ni han de ser, intentos, pues sobrevienen sin supeditarse a ningún logro o resultado, por más que, al amar, mediante el dar se confía en la correspondencia amorosa, cifrada en aceptar tanto como en retribuir” el dar.

A su vez, según el aceptar, por así decir, se “instaura” el don, como amor, de manera tal que, sin estribar en resultado alguno, ni en obra, del dar o del aceptar, es un señalado vínculo entre personas, lo que de suyo no sobreviene según el querer, o no sin que sea “asumido” por el amar."

Algunas ideas relevantes:

1. El querer se dirige a bienes a los que se tiende en el sentido de que se "intenta" -¿tenerlos?-.

2. El amar es donación que confía sea recibido.

3. El amar (donación-aceptación), si se mira desde la aceptación, dice el texto "instaura un don". No es una "cosa" se alcanza, no es un "resultado" que se obtiene, es un "vínculo que existe" entre personas.

El número de consecuencias que tienen estas brevísimas afirmaciones es excesivo... siento no poder seguir desglosándolo ahora. Sólo decir que la cuestión del matrimonio se ve de modo radical y completo.

Un saludo

jueves, 8 de mayo de 2008

Sobre el compromiso

Mientras veía con vosotros los "modos de querer" estos días, caía en mis manos un texto maravilloso. Os copio sólo un fragmento.

"... observamos preocupados que la noción de libertad se ha distorsionado. La libertad no es la facultad para desentenderse de; es la facultad para comprometerse con..."
He de decir que al leerlo me pareció que el último CON era reduplicativo... y así es, y al considerarlo me detuve, lógicamente, en el significado etimológico. Al final vi claro que parece necesario si es que queremos caer en la cuenta de qué sea eso de la decisión libre.

Pues bien, la articulación de los diversos modos de querer se pone de manifiesto del modo más perfecto en el compromiso. Basta con mirar a la palabra misma.
Missio: proyecto, tarea, misión.
Pro: orientación hacia
Con: junto a otros.
En efecto, la vida del hombre llega a su plenitud en la orientación personal hacia un proyecto y ésto en unión con otro u otros. La existencia solitaria carece de sentido, es el culmen de la tristeza. La orientación, la inclinación, la toma de postura es el único modo de "destacarse" uno mismo sobre el devenir biológico del cosmos; ahora bien, ese "destacarse" de uno mismo es "ir hacia" algo que aún no existe: es un proyecto, una creación.

Es claro que en el compromiso hay deseo (alteridad respecto a lo deseado y sostenimiento de la alteridad); decisión (es el núcleo que ha de encerrar los demás matices); dominio (se trata del sostenimiento en el tiempo de la decisión adoptada); creación (ha de hacerse el proyecto decidido, que aún no existe) y amor (sólo con otro y máxime si el núcleo del proyecto es la persona).

Y veremos que lugar ocupa, en esta estructura existencial de la voluntad, la familia... la única institución cuya estructura se deriva de la naturaleza humana; en concreto, del modo de querer y ser querido del hombre, de su modo de ser más profundo.

Sobre la "Fuerza de Voluntad"

Hay quien considera que la voluntad es, fundamentalmente, fuerza de voluntad; es decir, capacidad para sostener una decisión en orden a la consecución de algo. Y, correlativamente, se empeñan en educar la voluntad como fuerza de voluntad: es decir, hacer ver que los objetivos son buenos para uno y que ha de empeñarse en conseguirlos.

Ahora bien, quien sólo desarrolla esa dimensión de la voluntad, es más, quien la considera la más importante, puede estar incapacitando a la persona para amar. En efecto, amar no tiene recompensa, no busca otra cosa.


El amor se esfuerza... pero se esfuerza por afirmar al otro, nada más.

Ahora lo que he aprendido hoy en otro post: SOBRE EL COMPROMISO.

Algo más sobre la voluntad

Pues hoy he seguido aprendiendo cuando hablaba de la volunta. Quedan aún tres modos de querer por exponer. Me referiré brevemente a cada uno de ellos para concluír con lo que más me ha sorprendido.

3. Querer es dominar.

Hablábamos del horizonte ante el que se encuentra todo hombre y frente al que decide. Pues bien, el horizone es básicamente el futuro y el contenido de la decisión se da distendido en el tiempo. Dominar es un querer mantenido en el tiempo: es un querer esforzado. Es el correlato superior del apetito irascible. Así como el deseo es un correlato del apetito concupiscible.

Tal vez sea la operación de la voluntad más volorada. En efecto, se dice en ocasiones que tener voluntad es tener "fuerza de voluntad". Pues bien, es importante pero no lo es todo. Más adelante haré la crítica correspondiente. Sin embargo, el carácter "proyectivo" de la vida -proyecto, biografía- exige esta dimensión del obrar de la voluntad.

4. Querer es crear.

Crear es un querer lo que aún no existe. El pintor quiere el cuadro que aún no existe, lo quiere y existe. La fuerza de la inteligencia y de la imaginación han de ser grandes, obviamente, para orientar la propia decisión hacia lo que sólo posee entidad ideal: entiéndase ideal en toda su amplitud. En efecto, la magnitud de los ideales es la medida de la capacidad creativa, de la capacidad de querer lo que no existe... y hacer que exista.

Crear es un modo de querer arriesgado. El dominio puede calcular la rentabilidad de los esfuerzos en orden al fin que persigue... el que crea, puesto que está queriendo lo que aún no existe, corre riesgos, se juega la vida... El que domina no se juega la vida: la invierte y sabe dónde y cuánta es la rentabilidad fija y variable.

5. Querer es amar.

Amar es el querer es afirma la bondad de la existencia del amado. Es la afirmación absoluta de su ser, el reposo en su contemplación. Pieper lo expresaba qué sea amar con las siguientes palabras: "el que ama afirma 'es bueno que existas' "

El amor es debido a la persona -no a las cosas-. Su existencia, por ser novedad radical, es buena, exige afirmación completa, no condicionada. Amar no tiene recompensa útil. El amar no es un medio en orden a otra cosa. Eso sí, sólo al amar le acompaña el gozo. Pero si se ama para el gozo, no se ama, se utiliza al amado como cosa... y ya no se goza.

domingo, 27 de abril de 2008

La unidad psicosomática: la prioridad del orden

Siguiendo la perspectiva del post anterior, puede ser interesante que observéis la impresionante unidad psicosomática, así como la importancia capital de la educación de las emociones. Lugar destacado posee también la noción de orden, de la que ya hablamos en clase, pero que tiene aquí un nuevo refrendo. En efecto, toda acción humana en general y educativa en particular, ha de regirse por un criterio: el orden. Decir naturaleza humana es decir "orden en el modo de obrar".

He creído que esta tesis se veía claramente refrendada en esta brevísima entrevista a un prestigioso neurólogo español.

Que disfrutéis los vídeos.

jueves, 17 de abril de 2008

Lo dado y lo adquirido. Genie, la niña salvaje

Después de charlar con algunos de vosotros, leer vuestros comentarios y revisar la documentación que os he ido entregando, he considerado que podría interesaros ver un documental centrado en uno de esos casos extremos de "deprivación social" que vimos en el tema 1.

En efecto, se trata de una niña encontrada por los servicios sociales a los 13 años. Había permanecido sola, sentada en un silla la mayor parte del tiempo, en una habituación sin apenas luz, en condiciones higiénicas deplorables... y no sabía hablar, casi ni andar... Uno de esos casos de libro que, por desgracia es real.

En el vídeo se plantean abundantes temas, desde los relativos a la ética -ayudar a una niña o usarla como conejillo de laboratorio-, a los específicos del ámbito educativo: el peso real del aprendizaje, de la relación interpersonal...

Creo que a vosotros os sugerirá muchas más cosas. Que lo disfrutéis.

martes, 11 de marzo de 2008

...en busca de sentido (II)

Sigo con algunas de esas ideas impactantes.

1. ¡Qué importante es el cuerpo y sin embargo no lo es todo! El hambre, sus
efectos corporales y psicológicos. El hambre y el deseo de superar la situación
infrahumana de sólo pensar en comida.
2. ¿Y qué decir del contenido de la
meta última del hombre, cuando todo se ha perdido? Habrá que recordar la palabra
"contemplación", tan mal comprendida en nuestro tiempo.
3. La sorprendente
articulación entre insensibilidad y deleite en la belleza. Pero no se daba en
todos.
4. Resolver el problema de la supervivencia: no es mera adaptación
biológica. Aprender el arte de vivir.
5. Y los espacios de libertad,...

...y otras muchas cosas podrían comentarse. Seguro que, también ahora, vosotros podéis añadir cuestiones interesantes.

La permanencia en la especie

Tanto en un grupo como en otro ha salido, de modo más o menos directo, una cuestión simple, básica, pero no por eso menos importante:

el hombre pertenece siempre a la misma especie.

Algunos de vosotros diréis que esta afirmación no merece un post en exclusiva. Sin embargo, hay un hecho que sí lo justifica. Esta afirmación es la base por la que el aborto es completamente inadmisible.
Parece absurdo pensar que el tamaño o la apariencia corporal hace que un ser vivo cambie de especie (eso es una tesis excesivamente antigua, confundiendo filogénesis y ontogénesis). Así, la distinción entre cigoto, embrión y feto parece ser análoga a la de bebé, niño, adolescente, adulto y anciano. Cierto que en el primer grupo la diferencia somática es impresionante (ya pudísteis ver el vídeo sobre el crecimiento de un niño en el período prenatal).

He señalado en clase que el juicio en torno al aborto no es, por tanto, una cuestión derivada de las convicciones religiosas, ni de tal o cual moral, sino tan sólo una afirmación de carácter antropológico de fuerte raigambre metafísica: la causa formal, el alma, es principio vital y el mismo principio vital a lo largo de todo el tiempo. Si a la pregunta ¿qué es esto? la respuesta procede de la causa formal, ésta no cambia a lo largo del tiempo.

El argumento de carácter ético-social lo escribí en Sensamientos. Lo dejo aquí por si os interesa.

lunes, 10 de marzo de 2008

...en busca de sentido (I)

Señalaré, en este post, algunos conceptos o ideas que, de nuevo, llaman mi atención y me obligan a repensar algunas de las cosas sobre las que hemos hablado en estas semanas.



1. La existencia desnuda: sin pertenencias, sin ropa, sin
nombre...
2. La dificultad para aceptar la verdad: aunque había algo verdadero.
3. Impasibles, con emociones embotadas; incapaces de sentir horror, asco...
4. El dolor de un latigazo y el dolor de un insulto; la dureza de la
materia y la otra dureza.

Y muchas más cosas. Mañana seguiré, aunque también vosotros podéis aportar algo.

jueves, 6 de marzo de 2008

El cuerpo humano

La clase de hoy ha sido interesante, muy interesante. He escrito un post en sensamientos, pero he querido dejarlo aquí también, puesto que vosotros sois los protagonistas.

Entre las muchas cosas que a uno le hacen pensar, sorprenderse y "sopesar" los avatares diarios está la flagrante contradicción de algunos postulados y sus tremendas consecuencias reales, prácticas... en ocasiones perversas.

Cuando decimos "cuerpo humano", cuando significamos, pensamos o nos referimos al "cuerpo humano", indicamos una realidad material configurada, ordenada, vivificada "humanamente". Hasta tal extremos que a la pregunta "qué es esto" -obviamente, cuestión importante- respondemos acudiendo a la confuguración, al orden, y no a la materialidad en sentido estricto (a la distensión, común a toda la realidad material).
De este modo, y por exponer brevemente el argumento, decir "este cuerpo humano" y decir "este hombre" es la misma cosa. No quiero decir que el hombre sea SOLO "este cuerpo humano", sino que "este cuerpo humano" es completamente "humano": no sobra cuerpo que no sea hombre.
Por este motivo, es obligado caer en la cuenta de que cualquier agresión a la dimensión corporal, al cuerpo humano, es agresión al hombre; y que ésta -la agresión al hombre- no depende de lo que uno piense. Es decir, alguien puede considerar que el cuerpo es "tenido" y por tanto "utilizable", y estar, sencillamente, equivocado. Es posible el error. Qué sea el cuerpo humano, cuán humano sea el cuerpo humano es una realidad independiente de la opinión de cada quien.

Resulta por eso contradictorio pretender proteger, reavivar o hacer patente la dignidad del hombre y no indicir en la misma fuerza -o más por ser más próximo- en la dignidad de la corporalidad humana.
Cuando el cuerpo es mostrado como algo utilizable, es al hombre al que se le muestra como algo utilizable. Cuando a un niño se le enseña que su propio cuerpo es utilizable, se le está enseñando que él mismo lo es; que, además, podrá tratar así al resto de los hombres. Y, no se trata de una opinión propia, sino de la simple conclusión relativa a la consideración de la realidad del cuerpo humano.



En fin, que dignidad humana resulta sustancialmente incompatible con realidades tan deleznables como:

    • la pornografía,
    • las agresiones verbales de carácter sexual,
    • las conductas de carácter sexual asumidas como "prácticas", como "usos",
    • las conductas en las que la intimidad corporal queda reducida a la nada: publicidad, revistas, televisión, cine, vestuarios deportivos, etc., etc., etc. )

Tendré que explicar por qué incido tanto en la sexualidad... pero alargaría ahora el argumento. Pero, volviendo al hilo principal, ¿es relevante que la pornografía sea vista -consumida, dicen- por niños o por adultos? Obviamente que sean niños implica un plus de negatividad; pero la "libertad" de compra-venta es, de suyo, un error antropológico, una violencia a la naturaleza de la realidad humana. En todo caso, en una cultura en la que los linderos de lo pornográfico quedan difuminados, en los que el territorio de lo íntimo y valioso queda reducido o aniquilado si media la libertad del que expone, es una cultura en la que la identificación del cuerpo humano con "lo humano" se hace difícil.

¿Violencia? ¿Violencia verbal y física? Convendría ir a las raíces
culturales, educativas, filosóficas del problema.


Dicen en ocasiones que ha de darme igual que ocurra algo que "a mi no me gusta", ya que, al fin y al cabo, no me obligan a hacer"lo". Sin embargo, no caen en la cuenta de que la configuración cultural modifica mi percepción y valoración real de las cosas. Hubo un tiempo en el que determinadas conductas me producían rechazo conceptual y físico (asco, miedo, horror). No he modificado mi conducta, ni mis convicciones, pero sí la percepción inmediata, la capacidad de reacción, la proximidad real, la connaturalidad... por tanto, una dimensión importante de la valoración. Y no se trata de la primacía de rojo sobre el verde o el azul sobre el gris, no es cuestión de gustos, sino de la dignidad y valor del cuerpo humano y por tanto del hombre mismo.