jueves, 6 de marzo de 2008

El cuerpo humano

La clase de hoy ha sido interesante, muy interesante. He escrito un post en sensamientos, pero he querido dejarlo aquí también, puesto que vosotros sois los protagonistas.

Entre las muchas cosas que a uno le hacen pensar, sorprenderse y "sopesar" los avatares diarios está la flagrante contradicción de algunos postulados y sus tremendas consecuencias reales, prácticas... en ocasiones perversas.

Cuando decimos "cuerpo humano", cuando significamos, pensamos o nos referimos al "cuerpo humano", indicamos una realidad material configurada, ordenada, vivificada "humanamente". Hasta tal extremos que a la pregunta "qué es esto" -obviamente, cuestión importante- respondemos acudiendo a la confuguración, al orden, y no a la materialidad en sentido estricto (a la distensión, común a toda la realidad material).
De este modo, y por exponer brevemente el argumento, decir "este cuerpo humano" y decir "este hombre" es la misma cosa. No quiero decir que el hombre sea SOLO "este cuerpo humano", sino que "este cuerpo humano" es completamente "humano": no sobra cuerpo que no sea hombre.
Por este motivo, es obligado caer en la cuenta de que cualquier agresión a la dimensión corporal, al cuerpo humano, es agresión al hombre; y que ésta -la agresión al hombre- no depende de lo que uno piense. Es decir, alguien puede considerar que el cuerpo es "tenido" y por tanto "utilizable", y estar, sencillamente, equivocado. Es posible el error. Qué sea el cuerpo humano, cuán humano sea el cuerpo humano es una realidad independiente de la opinión de cada quien.

Resulta por eso contradictorio pretender proteger, reavivar o hacer patente la dignidad del hombre y no indicir en la misma fuerza -o más por ser más próximo- en la dignidad de la corporalidad humana.
Cuando el cuerpo es mostrado como algo utilizable, es al hombre al que se le muestra como algo utilizable. Cuando a un niño se le enseña que su propio cuerpo es utilizable, se le está enseñando que él mismo lo es; que, además, podrá tratar así al resto de los hombres. Y, no se trata de una opinión propia, sino de la simple conclusión relativa a la consideración de la realidad del cuerpo humano.



En fin, que dignidad humana resulta sustancialmente incompatible con realidades tan deleznables como:

    • la pornografía,
    • las agresiones verbales de carácter sexual,
    • las conductas de carácter sexual asumidas como "prácticas", como "usos",
    • las conductas en las que la intimidad corporal queda reducida a la nada: publicidad, revistas, televisión, cine, vestuarios deportivos, etc., etc., etc. )

Tendré que explicar por qué incido tanto en la sexualidad... pero alargaría ahora el argumento. Pero, volviendo al hilo principal, ¿es relevante que la pornografía sea vista -consumida, dicen- por niños o por adultos? Obviamente que sean niños implica un plus de negatividad; pero la "libertad" de compra-venta es, de suyo, un error antropológico, una violencia a la naturaleza de la realidad humana. En todo caso, en una cultura en la que los linderos de lo pornográfico quedan difuminados, en los que el territorio de lo íntimo y valioso queda reducido o aniquilado si media la libertad del que expone, es una cultura en la que la identificación del cuerpo humano con "lo humano" se hace difícil.

¿Violencia? ¿Violencia verbal y física? Convendría ir a las raíces
culturales, educativas, filosóficas del problema.


Dicen en ocasiones que ha de darme igual que ocurra algo que "a mi no me gusta", ya que, al fin y al cabo, no me obligan a hacer"lo". Sin embargo, no caen en la cuenta de que la configuración cultural modifica mi percepción y valoración real de las cosas. Hubo un tiempo en el que determinadas conductas me producían rechazo conceptual y físico (asco, miedo, horror). No he modificado mi conducta, ni mis convicciones, pero sí la percepción inmediata, la capacidad de reacción, la proximidad real, la connaturalidad... por tanto, una dimensión importante de la valoración. Y no se trata de la primacía de rojo sobre el verde o el azul sobre el gris, no es cuestión de gustos, sino de la dignidad y valor del cuerpo humano y por tanto del hombre mismo.

3 comentarios:

Malmi dijo...

El hombre es animal diferenciado de las demás especies. Se diferencia en que , gracias a su materia ordenada de una manera concreta, presenta unas facultades determinadas y es capaz de llevar a cabo operaciones exclusivas del hombre.
Estas diferencias son visibles en el cuerpo, ya que está preparado para realizar unas operaciones concretas. Así únicamente del estudio de la anatomía del hombre y de su comparativa con otras especies podemos alcanzar algunas reflexiones de qué es el hombre y cómo se comporta.

Así, la inadaptación física del hombre a un medio concreto o a un estilo de caza refleja cierta apertura constitutiva, ya que le facilita la capacidad de determinarse (elegir)…esa aparente inadaptación es la mayor adaptación, el hombre “esta adaptado para adaptar”…siendo las manos una muestra ejemplar de esta adaptación: somos los únicos seres del planeta, capaces de realizar el “efecto pinza” para poder agarrar, coger, elaborar, comer…para ello el cuerpo humano ha realizado otra adaptación: la de erguirse; Gracias a este fenómeno, el hombre, “libera sus manos”(utilizándolas para si)y “levanta cabeza”(para facilitar la comunicación).

Otra de las peculiaridades a destacar y que manifiesta un carácter personal es, por ejemplo, la sexualidad entre hombre y mujer. Somos la única especie que realiza el acto del coito de cara, es decir, uno frente al otro, puesto que es en el rostro donde pueden distinguirse en mayor medida las diferencias de cada uno de los individuos (el quién importa).

El cuerpo , en definitiva, esta perfectamente estructurado y diseñado para desarrollarnos como hombres. Y desde un punto de vista más antropológico, el cuerpo del hombre, no sería de hombre, si no estuviese confeccionado de tal forma, que el resultado permitiese al hombre diferenciarse de los demás, siendo hombres.

Malmi dijo...

El hombre es animal diferenciado de las demás especies. Se diferencia en que , gracias a su materia ordenada de una manera concreta, presenta unas facultades determinadas y es capaz de llevar a cabo operaciones exclusivas del hombre.
Estas diferencias son visibles en el cuerpo, ya que está preparado para realizar unas operaciones concretas. Así únicamente del estudio de la anatomía del hombre y de su comparativa con otras especies podemos alcanzar algunas reflexiones de qué es el hombre y cómo se comporta.

Así, la inadaptación física del hombre a un medio concreto o a un estilo de caza refleja cierta apertura constitutiva, ya que le facilita la capacidad de determinarse (elegir)…esa aparente inadaptación es la mayor adaptación, el hombre “esta adaptado para adaptar”…siendo las manos una muestra ejemplar de esta adaptación: somos los únicos seres del planeta, capaces de realizar el “efecto pinza” para poder agarrar, coger, elaborar, comer…para ello el cuerpo humano ha realizado otra adaptación: la de erguirse; Gracias a este fenómeno, el hombre, “libera sus manos”(utilizándolas para si)y “levanta cabeza”(para facilitar la comunicación).

Otra de las peculiaridades a destacar y que manifiesta un carácter personal es, por ejemplo, la sexualidad entre hombre y mujer. Somos la única especie que realiza el acto del coito de cara, es decir, uno frente al otro, puesto que es en el rostro donde pueden distinguirse en mayor medida las diferencias de cada uno de los individuos (el quién importa).

El cuerpo , en definitiva, esta perfectamente estructurado y diseñado para desarrollarnos como hombres. Y desde un punto de vista más antropológico, el cuerpo del hombre, no sería de hombre, si no estuviese confeccionado de tal forma, que el resultado permitiese al hombre diferenciarse de los demás, siendo hombres.

Consuelo Martínez-Priego dijo...

Es dicíficil "comentar el comentario" de Malmi.

En realidad, el carácter sistémico del hombre (como ha puedo de manifiesto Leonardo Polo) conduce al simple hecho de que, para comprender el significado de alguna dimensión humana, ha de comprenderse en relación al resto. Cuando se toma "por partes" se pierde el sentido.

Así, el cuerpo manifiesta, realmente, la inteligencia humana, la primacía del ser personal. Es lo que ocurre con la estructura de la mano, que sólo tiene sentido en orden a su fin -que supera el meramente biológico- y se la ve como condición para el desarrollo técnico. Análoga es la comprensión de la sexualidad humana. Sólo es posible comprenderla en orden a su carácter de relación interpersonal. Es decir, si bien la boca tiene una finalidad primaria (comer), su específico modo de relacionarse con el resto de las partes (dientes, lengua, labios, etc. ) hacen de ella una realidad que posee una finalidad superior: el lenguaje.

Creo que tendremos ocasión de hablar de ello. Para aquellos que tengan interés, os dejo este link