domingo, 27 de abril de 2008

La unidad psicosomática: las emociones vistas desde el cerebro

Hemos visto ya la relevancia de los sentidos internos: las facultades cognitivas (sensorio común, imaginación, memoria sensible y cogitativa), y los apetitos (irascible y concupiscible). También señalamos que el cerebro es su órgano. Los sentidos internos pueden distinguirse atendiendo a la diversidad de operaciones y objetos. Por su parte, la delimitación precisa del órgano requiere estudios que corresponden a las neurociencias. Especial importancia posee conocer la implicación de las diversas partes del cerebro en el complejo mundo de las emociones.

Por otro lado, uno de los ejes argumentativos de este tema ha sido la especial unidad de lo somático y lo anímico en el hombre(en todo ser vivo y también en el hombre). En efecto, hablar del cuerpo como una "cosa que tenemos", como una realidad ajena al alma, es del todo inapropiado; es más, la consideración del alma al margen del cuerpo si bien es posible, requiere una argumentación detallada relativa a la naturaleza misma del lenguaje humano y el pensar que en él se manifiesta.

Pues bien, es precisamente en el mundo emocional donde la especial unidad psicosomática humana se manifiesta de modo indiscutido.Por ese motivo he querido traer unos fragmentos de un vídeo -a mi juicio muy interesante- sobre cuestiones de neurología y emociones. Antonio Damasio, el científico al que entrevistan, es una de las figuras más destacadas en este campo de estudio.

Algunos de vosotros podréis ver que se tiende a identificar inteligencia y cerebro, llegando a llamar de hecho "inteligencia" a toda cognición. Se pierden en esos casos, la especificidad de los diversos objetos y operaciones, y por tanto, no se puede alcanzar la distinción entre las distintas facultades. En definitiva, el estudio del cerebro en algunas ocasiones, lleva a negar la dimensión estríctamente inmaterial -y más adelante veremos que "espiritual"- del hombre. Sin embargo, el reduccionismo que implica este materialismo tiene como contrapartida, no la exaltación del cuerpo humano, sino su "irrelevancia". En efecto, el cuerpo es, por su condición material, realmente manipulable y, puesto que no tiene el sello de lo único procedente de algo ajeno a la materia, el posible valor de unicidad se pierde: al fin y a la postre todos estamos formados por la misma materia. Como señalaba el entrevistador en otro lugar, somos únicos cromosómicamente, nuestra configuración es distinta.... pero no caía en la cuenta de que esa situación ha de tener causa, es decir, un principio que ordene a la materia y que, por tanto, ha de ser distinto a la materia misma.

Que disfrutéis el vídeo.

3 comentarios:

Alberto EF dijo...

Hola soy alberto y quiero plantear un tema aunque llegue con retraso, ya que se me olvidó por completo.

La semana pasada se habló de la inteligencia, de que todos somos igual de inteligentes.¿Es eso cierto?

Empecemos definiendo que es inteligencia, que es ser inteligente:

Etimológicamente, inteligente es quien sabe escoger. La inteligencia permite elegir las mejores opciones para resolver una cuestión.
Todos los seres humanos tenemos inteligencia, y ésta es la capacidad de analizar y pensar que nos distingue del resto de los animales. Lo que sucede es que hay distintos tipos de inteligencia. Está la inteligencia intelectual, la emocional, etc.

En mi opinión no todos somos igual de inteligentes ya que vemos personas que tal vez no pueden analizar un libro, pero pueden resolver una operación que otros no pueden. Vemos a otros que son intelectualmente inteligentes,pero no saben solucionar sus problemas personales o establecer relaciones con los demás, estos no tienen inteligencia emocional y así por el estilo.

Según esto no somos todos igual de inteligentes ya que unos destacamos más en unas cosas que otras, por lo tanto, no somos igual de inteligentes.

Por favor, respondanme lo que crean ustedes y así poder llegar de alguna manera a una conclusión.
Gracias.

Anónimo dijo...

Hola soy Lourdes Gallardo, con respecto al tema de la emociones, creo que sería importante plantear ¿Qué necesita un niño o una niña para tener éxito en la vida? “La inteligencia emocional es cada vez más importante, en un tiempo en que ha sido demostrado que la inteligencia intelectual no garantiza éxito en la vida. Esta última podrá garantizar una buena nota, un buen desempeño en la Universidad, pero no el éxito en la vida”. Las nuevas técnicas para acceder al cerebro nos permiten conocer cómo funciona la inteligencia emocional, la idea es ver a cada persona como un terreno fértil con diferentes cualidades, por lo que la tarea de los docentes y de los padres debe enfocarse en colaborar a que florezca lo mejor de cada uno.

Tengo algunos hijos adolescentes e intento buscar maneras de entender que les pasa: Las dudas que tienen, la desmotivación, los novios, la comunicación, comportamientos agresivos en ocasiones, son los temas que los adultos deberiamos intentar entender.
Los padres y educadores tenemos un gran desconcierto ante los comportamientos de los adolescentes con unas grietas que sin motivo aparente aparecen en una casa recién construida. La verdadera preocupación no debe ser la de “tapar” las grietas sino preguntarse por qué han surgido, ya que los problemas están habitualmente en el fundamento. Así, el comportamiento de los adolescentes generalmente no es el problema, ya que el origen está en el órgano que posibilita todos los comportamientos: el cerebro.
A fines de la década de los ‘90, el investigador de la Universidad de Nueva York, J. LeDoux, hizo aportaciones desde la neurología que han ayudado a entender cómo se comportan las personas, al explicar cuáles son los caminos que sigue un estímulo que va al cerebro. LeDoux explicó que cuando llega al cerebro la información de cualquier situación, ésta tiene una entrada mucho más rápida al mundo emocional que al mundo cognitivo. Esto quiere decir que primero sentimos y luego pensamos, cosa que durante años se creyó que era al revés.
Hay un órgano que capta las emociones en el interior del cerebro , que se encarga de procesar las emociones, y en ocasiones capta señales de peligro y hace reaccionar ante ese supuesto peligro. De ahí que en ocasiones pareciera que los adolescentes, e incluso muchos adultos, reaccionen de una manera desconcertante que no puede ser entendida racionalmente, ya que tiene una base emocional. Es lo que se llama comportamientos inmaduros, de defensa, y todos ellos son automáticos. Por ello es importante la gestión correcta de las emociones.
Muchos de los comportamientos preocupantes de los adolescentes tienen su origen en el mundo emocional: conductas automáticas, incongruentes y muchas veces provocativas. Sumado a esto, los adultos generalmente esperan que durante la adolescencia se sustituya la inmadurez por la madurez
La parte del cerebro que almacena los recuerdos conscientes es imposible que madure antes de los 3 años. Por ello, por ejemplo el empezar a caminar, no lo recordamos como secuencia pero sí lo que sentimos al dar los primeros pasos, pues la emoción sí quedó registrada.
De esta manera, durante el desarrollo se van acumulando las emociones de las experiencias que el adolescente ha tenido y eso se traduce en las creencias, que son las que explican qué soy, cómo soy, si soy o no capaz, etc., y todo esto está en la memoria emocional. En muchas ocasiones cuando se le pregunta a un adolescente cómo está y éste contesta que bien, sus expresiones, tonos de voz, postura, no dicen lo mismo, lo que sucede es que el lenguaje verbal es una capacidad cognitiva, mientras que el lenguaje corporal es emocional, y muchas veces en el caso de los adolescentes hay contradicción.
Asimismo, las creencias están en el mundo emocional y la autoestima es lo que yo creo de mí, no lo que entiendo. En este sentido, si hay autoestima positiva habrá actitudes positivas y al contrario, si la autoestima es negativa, las actitudes e ideas serán negativas.
La autoestima no está en lo que uno dice de sí, sino en lo que realmente siente respecto de sí mismo; de ahí la dificultad de interpretación y la razón de que se produzcan comportamientos enmascarados.
Para ayudar a los adolescentes a gestionar sus emociones, habria que recurrir al ciclo de planificación, que consiste en hacerles ver las consecuencias que determinada acción puede traer, ayudarles a que se pregunten por el cómo y por si va bien o no. Sin embargo lo primero que necesitan los adolescentes es sentirse queridos y eso implica hacérselo sentir. Para ello, es importante desarrollar la comunicación emocional –empática– y no sólo racional, hablar, saber escuchar, entender evitando juzgar, poner límites con firmeza pero no con gritos y ser coherentes, ya que es cierto eso de que un hecho vale más que mil palabras.
En situaciones conflictivas no hay mucho que hacer pero se puede aprovechar el problema para anticipar una solución y llegar a un pacto o a una negociación, sin hacer uso del castigo, ya que éste suele conducir a daños en la autoestima y produce actitudes de rebeldía o de falta de adaptación en la adolescencia. También es recomendable intentar enseñar a los adolescentes cómo saber lo que quieren, transmitiéndoles que no se trata sólo de hacer lo que a uno le gusta.

Consuelo Martínez-Priego dijo...

Estas magníficas intervenciones están reclamando un post en exclusiva: sobre la inteligencia y la inteligencia emocional.